El Sistema de Salud en EEUU  Parte 2

Con el gran desarrollo empresarial de los Estados Unidos a partir de los comienzos del siglo XX, se hizo evidente para las grandes empresas la necesidad de una fuerza laboral sana.

En este sentido, el estado norteamericano delegó en el sector privado la responsabilidad de ofrecer planes de seguros de atención médica para la salud, limitándose el gobierno a las necesidades de los desempleados, niños y ancianos.

Fue asi como toda persona con un empleo estable, podía disponer de un seguro médico como parte de su compensación laboral. Este esquema se mantuvo durante la casi totalidad del siglo XX, permitiendo el desarrollo de una medicina altamente tecnificada y multiplicidad de servicios curativo en procura de estos pacientes.

El boom de nacimientos a raíz de la post guerra 1945-55, creo un pico demográfico conocido como los “baby boomers”, una generación cuantitativamente mayor al promedio por década, que en los últimos 50 años ha sido muy productiva, pero que se encuentra pronta a entrar en retiro y a tener mayores necesidades de servicios de salud.

Este inmenso mercado de pacientes cubiertos por seguros privados  pagados por los empleadores,  más un sector público encargado de los niños y de los ancianos, permitió prosperar al mercado de salud de los Estados Unidos, creando una gran industria biomédica que produciría revolucionarios fármacos, equipos y sistemas permitiendo grandes avances a la medicina en todo el planeta.

Este notable desarrollo tecnológico,  ha cambiado profundamente la forma en que la medicina se practica, aumentando enormemente los costos de diagnosticar y tratar enfermedades.

A manera de ejemplo para 1954, el arsenal médico de diagnósticos se limitaba a unos 30 o 40 pruebas de laboratorio bioquímico y a los rayos X. Para 1994 las pruebas bioquímicas disponibles se habían cuadruplicado a más de 200 y en el área del diagnóstico por imágenes además de los rayos X, se contaba con, resonancia magnética, medicina nuclear, ultrasonidos, tomografía computada. Además de pruebas genéticas y moleculares.

Toda esta inversión, en recursos tecnológicos, que han cambiado la forma en que los médicos practican la medicina se ha traducido en notables avances que permiten tratar y curar muchas enfermedades que causaba la muerte y que ahora permiten a los pacientes sobrevivir y recuperar su salud; pero el costo de estos avances han sido importante. 

Para los años 50 el sector salud representaba el 8% del producto territorial bruto de los Estados Unidos, para los años 90 ya representaba el 16% del producto territorial, de seguir esta tendencia para el 2030 la salud estaría costando un 30% o quizás más.

Los Estados Unidos actualmente cuenta con el sistema de salud más costoso del mundo, en ninguno otro país cuesta tanto mantener una persona sana, diagnosticar una enfermedad o tratarla.

Presumiblemente, esto deberíamos darnos la mayor sobrevida y los más altos indicadores de salud, pero si comparamos nuestros resultados con los de otros países desarrollados nos damos cuenta de que estamos por debajo de lo que se esperaría para la significativa inversión que se ha hecho.

Otros países que invierten menos dinero en la salud ofrecen a sus ciudadanos más sobrevida y mayor seguridad de ser atendidos por un médico.

Con la globalización de la economía, la hegemonía empresarial norteamericana ha declinado,  forzando muchas empresas a ser más competitivas a nivel mundial.

Recordando que la gran mayoría de las empresas norteamericanas pagan los gastos de salud de sus empleados, esto costos de salud son incorporados a los gastos empresariales, y a medida que estos han aumentado, han pasado a ser una enorme carga para las empresas, reduciendo su competitividad y aumentando sus pasivos laborales.

Como ejemplo se cita que muchas empresas automotrices gastan más dinero en la salud de sus empleados, que en la compra de acero para fabricar los automóviles, una conocida empresa cafetera, gasta más en salud que lo que gasta en café.

Más importante es el de hecho de que el estado organizó sus finanzas para mantener la salud de los ancianos y no para sufragar los gastos de salud de la población activa..

El incremento de los costos de salud reduce la competitividad de nuestras empresas a nivel mundial y aumenta enormemente el déficit fiscal, en virtud de los compromisos que la seguridad social tiene como la población de tercera edad que cada vez crece más. La proyección de los costos económicos de la salud en los próximos años hace el sistema actual completamente insustentable.

La época en que una persona podía contar con un empleo estable durante toda su vida productiva parece haber pasado, hoy día la mayoría de la población ha pasado por tres o más empleadores y es sumamente móvil. 

La reducción de los empleos bien pagados,  con grandes beneficios sociales ha determinado que  un amplio sector de la población,  estimado en más de 40 millones de personas, económicamente activas, carecen de seguro médico.

Estas personas por la falta de seguro y lo costoso de la atención privada, posponen visitas médicas o la administración de medicamentos que agravan su condición de salud y los colocan en alto riesgo de padecer enfermedades graves en etapas tardías, no solo más difíciles de tratar sino también mucho más costosas. El no tratar la hipertensión arterial a tiempo con fármacos poco costosos, termina por traernos al mismo paciente, cinco años después con un accidente cerebro vascular (stroke), mucho más costoso de tratar

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